| Historia
de las fuentes de alimentación
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¿Qué es una fuente de
alimentación?
Una fuente de alimentación es un dispositivo que nos
convierte la corriente eléctrica alterna a corriente
continua. La mayoría de dispositivos electrónicos
necesitan una fuente de energía estable, consistente y
pura para funcionar correctamente. Existen muchas formas
de nombrarlas y dependiendo del ámbito o sector se
denominan de una forma u otra. También llamadas
rectificadores, transformadores, convertidores,
alimentadores,... No siempre correctamente pero igualmente
utilizados.
El creciente aumento de productos
electrónicos ha impulsado el auge y el desarrollo en las
fuentes de alimentación.
Fuente lineales
Las primeras fuentes de alimentación eran lineales. Un
transformador que reducía la tensión de entrada de 220
VAC a otra tensión seguida de un puente de diodos y algún
filtro para estabilizar la salida.
El inconveniente de las fuentes
lineales es su gran tamaño, que disipan gran parte de la
energía en calor. Consecuentemente la vida de los
componentes electrónicos que pueda incorporar o estar
cercanos se ve mermados por ese incremento. Además la
tensión de salida varía en función de la carga. Hoy en
día se siguen utilizando ya que generan un ruido y rizado
menor. Además al tener poca electrónica son más inmunes
a las radiaciones electromagnéticas.
Hemos dicho que todas las fuentes
de alimentación lineales suelen ser pesadas y tienen poca
eficiencia, pero ¿respecto a qué?. Las necesidades en la
carrera aeroespacial de reducir peso y consumo de toda la
electrónica llevo al primer desarrollo de fuentes de
alimentación conmutadas. El sistema básicamente consiste
en transferir energía de manera controlada entre el
primario y secundario. Así en los años cuarenta se
hicieron los primeros pinitos en sistemas conmutados por
parte de la NASA.
En principio era una tecnología
muy cara y desconocida. Paulatinamente, el abaratamiento
de la electrónica y la miniaturización, ha conseguido
que las fuentes de alimentación conmutadas se abaraten
considerablemente, ofreciendo mayor estabilidad,
seguridad, eficiencia y a un precio similar a las fuentes
lineales.
PFC
Con la entrada en vigor en el 2001 de la normativa EN
60555-2 sobre el factor corrector de potencia ha obligado
a nuevos desarrollos. El principal motivo de entrada de
esta normativa es que la forma que tienen de consumir
energía las fuentes de alimentación conmutadas suele
distorsionar la línea eléctrica pudiendo influir en el
funcionamiento de otros equipos electrónicos conectados.
Se intenta de esa manera mejorar la calidad del fluido eléctrico.
Las fuentes de alimentación con PFC (Power Factor
Correction) principalmente reducen los harmónicos
re-inyectados a la red mediante un filtro activo que
corrige la forma de la onda de intensidad de entrada haciéndola
senoidal en fase con la tensión.
¿Y qué más?
Y esto sigue evolucionando. Quien piense que está todo
visto se sorprenderá en los siguientes años. La electrónica
ha llegado a ser tan importante en nuestras vidas que no
podemos pasar sin ella. Un día sin luz en casa o en la
oficina paraliza prácticamente nuestra actividad. Por
tanto se está evolucionando mucho en sistemas redundantes
y con detección de fallos. Esto quiere decir que ponemos
dos fuentes de alimentación donde antes teníamos una. Si
una falla seguiremos funcionando con la otra (sistema
redundante). Además las fuentes serán capaces de
detectar posibles problemas internos de mal funcionamiento
o la proximidad del fin de su ciclo de vida. Estos
sistemas todavía no son asequibles para todo el mundo,
pero al crecer su demanda y la cantidad de unidades
producidas vamos encontrando soluciones en fuentes de
alimentación redundantes más económicos.
¿Qué deberíamos buscar en una
fuente de alimentación conmutada?
Será importante que tengan una alta eficiencia. Así
ahorraremos en consumo, reducimos el calor disipado y
alargamos la vida de todo nuestro sistema.
Tampoco deberíamos olvidar dimensionarla correctamente
para prever las peores condiciones. El equipo debería
estar protegido frente a cualquier posible problema. Si
alguien puede equivocarse o algo puede fallar, fallará.
La ley de Murphy también se aplica en nuestra vida
diaria. Cortocircuitos, sobrecargas, excesos de
temperatura, emisiones electromagnéticas, conducidas,
radiadas, variaciones en la tensión de entrada, harmónicos,
etc., todos ellos son potenciales enemigos de nuestros
equipos y seguro que nos los encontraremos.
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